
Foto: El Regional del Sur.
Eran aproximadamente las 20:50 horas del sábado cuando una mujer que se encontraba en las inmediaciones de la Casa de la Cultura de Cuautla escuchó un grito de auxilio.
“¡Ayúdenme, por favor!”, recuerda haber oído.
Inmediatamente acudió al llamado, sobresaltada. Varios hombres habían corrido en dirección contraria, tratando de alcanzar a una persona que escapaba, al parecer un joven. Ella decidió entrar a la Casa de la Cultura.
No la conocía, pero ahí encontró a Claudia Tacoronte Aguilera. La estudiante española de 21 años estaba tirada en el suelo y gravemente herida. Dos mujeres se encontraban ya junto a ella.
“Vi que la joven, Claudia, estaba en el piso. La escena era horrible porque tenía una herida muy profunda en el abdomen”, relata la testigo en entrevista con Animal Político.
La mujer, cuya identidad este medio reserva por motivos de seguridad, no presenció el momento exacto de la agresión. Su testimonio comienza segundos después y permite reconstruir los últimos minutos en los que Claudia permaneció consciente tras el ataque que sufrió la noche del sábado 12 de septiembre.
“Yo la tomé de la mano”, recuerda. Claudia respiraba rápidamente.
“No pudimos hacer nada. La gravedad de la herida era muy importante”.
Alrededor de ella se reunieron tres mujeres.
“Una empezó a hacer una oración. Otra trató de calmarla. Yo la tomé unos segundos de las manos para reconfortarla, para que no se sintiera sola”.
Mientras las mujeres permanecían junto a Claudia, otras personas intentaban pedir ayuda. La testigo asegura que marcaron repetidamente al número de emergencias 911, sin conseguir respuesta.
“Había más de cinco personas intentando hacer la llamada al 911, pero no entraba. No entraba”.
Ella decidió entonces enviar un mensaje a través de WhatsApp a un grupo vecinal de auxilio. También hubo problemas con la señal y según relata, el mensaje tardó unos minutos en enviarse.
Finalmente recibió una respuesta: una ambulancia iba en camino. La testigo calcula que entre el ataque y la llegada de los servicios médicos transcurrieron entre 15 y 20 minutos, aunque precisa que desconoce qué aviso activó finalmente la emergencia y no pudo establecer de manera independiente la hora exacta del arribo.
“Hay una Cruz Roja aquí como a tres o cuatro cuadras, como mucho. Pero no llegaba una ambulancia”. Animal Político hizo un recorrido hasta la Cruz Roja. En efecto, está a cinco minutos caminando. Mientras esperaban, Claudia fue perdiendo fuerzas.
“Me regresé a verla. Pasaron como otros tres minutos y ya perdió el conocimiento”.
“Me sentí impotente”.
La mujer calcula que el ataque ocurrió apenas minutos antes de que ella saliera, alrededor de las 20:49 horas.
Ese horario coincide aproximadamente con las imágenes de cámaras privadas difundidas después por medios, en las que se observa a un hombre, señalado como el presunto agresor, corriendo por la zona con una mochila alrededor de las 20:50 horas.
Esas imágenes son hasta ahora, una de las pocas pistas conocidas públicamente sobre el supuesto responsable.
La Fiscalía de Morelos investiga el asesinato de Claudia Tacoronte Aguilera bajo el protocolo de feminicidio y ha señalado que agotará todas las líneas para esclarecer lo sucedido.
Las primeras versiones difundidas después del crimen apuntaron a un posible intento de robo, pero las autoridades estatales no han establecido públicamente ese móvil como conclusión definitiva.
“Quiero que su familia sepa que no estuvo sola”
Todo lo anterior es parte de un reportaje publicado por el portal Animal Político, redactado magistralmente por Manú Ureste y Luis Madrid y que usted puede leer completo en el link https://grupoanimal.mx/sociedad/claudia-tacoronte-asesinato-estudiante-morelos-testigo
Decidimos reproducirlo textual porque es lo más apegado a la realidad de lo que se ha publicado hasta el momento sobre el caso Claudia Tacoronte, y que nos permite deducir qué fue lo que falló en este lamentable acontecimiento.
Siendo objetivos, todos fallamos un poco, incluyendo a la víctima, que se alejó unos 50 kilómetros de donde estaba alojada, al acudir a Cuautla de noche y sola. La UAEM no le explicó que en México las mujeres deben tomar medidas básicas de autoprotección.
Pero la principal responsabilidad está en la autoridad municipal, que tenía como obligación vigilar la Casa de la Cultura de Cuautla, máxime que hubo una petición expresa por parte de los organizadores. Un policía posiblemente habría desalentado al asaltante que vio en la oscura calle la oportunidad de asaltar a una solitaria mujer.
Alguien debe hacer una investigación a fondo sobre por qué no entró la llamada al 911 y por qué no acudió una ambulancia de la Cruz Roja que está a unas cuadras. Y decimos “alguien” porque pedírselo al Ayuntamiento de Cuautla sería como “pedir peras al olmo”. Un Ayuntamiento que —en lo que va de la administración— ha tenido tres presidentes municipales (el primero de ellos está preso) y nueve secretarios generales, no puede garantizar absolutamente nada.
Desafortunadamente este asesinato afectara la imagen de Cuautla, de Morelos y de México en general. Ni qué decir de la máxima casa de estudios, donde se volvió a hablar de la renuncia de Viridiana León Hernández, tras el retiro de todos los estudiantes que estaban de intercambio.
La fotografía de mujeres semidesnudas acostadas en el piso en señal de protesta interrumpiendo el desfile del 16 de septiembre, seguramente estará en todos los medios de comunicación de España.
HASTA MAÑANA.