
Quienes vieron a los hombres que cubrían sus rostros con paliacates tomar la portería metálica que estaba instalada en la explanada del zócalo y estrellarla contra la reja de Palacio de Gobierno, no podían creer que se trataba de maestros que tendrían que estar en las aulas enseñando a los niños a leer y escribir.
La escena se pudo ver ayer por la tarde en el Palacio de Gobierno de Morelos, pero acciones similares se repiten a lo largo de todo el país y en la ciudad de México, donde han llegado al extremo de dañar monumentos y fachadas alusivas al Mundial de Futbol.
Se dicen profesores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que son el ala radical del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Su nacimiento —en diciembre de 1979— estuvo relacionado con el descontento de miles de maestros que consideraban que la dirigencia nacional del SNTE mantenía una relación demasiado cercana con el gobierno federal y que no representaba adecuadamente los intereses de los trabajadores de la educación.
El movimiento tuvo uno de sus principales antecedentes en las luchas magisteriales de estados como Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán, donde los profesores organizaron paros, marchas y asambleas para exigir cambios tanto en el sindicato como en las políticas educativas. Durante una reunión nacional celebrada en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, diversas corrientes magisteriales acordaron conformar la CNTE como una organización capaz de coordinar estas luchas a nivel nacional.
Desde sus orígenes, la CNTE se definió como un movimiento democrático, independiente y combativo. Además de las demandas laborales, incorporó reivindicaciones relacionadas con la educación pública, la defensa de los derechos sociales y la participación de las comunidades en los procesos educativos.
Uno de los casos más citados ocurrió en Oaxaca durante 2006. Ese año, una huelga magisterial encabezada por la Sección 22 de la CNTE derivó en un conflicto político de gran escala cuando el gobierno estatal intentó desalojar un plantón de maestros. La confrontación provocó meses de movilizaciones, bloqueos, ocupaciones de edificios públicos y una profunda crisis política que debilitó seriamente al gobierno del entonces gobernador Ulises Ruiz Ortiz. El conflicto trascendió las demandas educativas y se convirtió en un movimiento social más amplio que exigía la salida del mandatario.
En Michoacán, distintos sectores de la CNTE han realizado durante años bloqueos ferroviarios y carreteros como forma de presión política. Algunos de estos bloqueos interrumpieron el transporte de mercancías hacia puertos y centros industriales, generando pérdidas económicas considerables para empresas y afectando cadenas de suministro. Sus detractores argumentan que este tipo de medidas afectan a terceros ajenos al conflicto y exceden la protesta sindical tradicional.
En Guerrero, la Coordinadora ha encabezado movilizaciones que incluyeron bloqueos de autopistas, toma de oficinas gubernamentales y suspensión prolongada de actividades escolares. Estas acciones han sido utilizadas para presionar a las autoridades estatales y federales en negociaciones salariales, laborales o relacionadas con reformas educativas.
Durante las protestas contra la reforma educativa impulsada por el gobierno de Enrique Peña Nieto, entre 2013 y 2016, la CNTE organizó plantones masivos en la Plaza de la Constitución, bloqueos de carreteras, ocupación de casetas de peaje y manifestaciones que paralizaron temporalmente zonas estratégicas de la capital y de varios estados. Estas movilizaciones provocaron fuertes debates sobre los límites entre el derecho a la protesta y los derechos de movilidad y actividad económica de la población.
En Morelos podría decirse que la fracción “centista” del Magisterio es bastante moderada. Salvo un conflicto con el gobierno de Marco Adame Castillo, los maestros del ala radical han sido bien tratados por los dirigentes de su Sindicato y por los gobiernos tanto del PRI, PAN y PRD.
De hecho, los propios profesores que protagonizaron ayer el “performance” de la portería explicaron que no tienen ningún tema con el gobierno de Margarita González Saravia, pues sus movilizaciones son en contra del sistema de pensiones que pretende imponer la administración federal de Claudia Sheinbaum. Sólo para que no se viera que no reciben atención del gobierno estatal, una comitiva de la CNTE fue recibida por el subsecretario de Gobierno, Miguel Peláez (ya tiene para difundir en sus redes sociales) y el director del Instituto de Educación Básica del Estado de Morelos (IEBEM), Raúl Aguirre Espitia. Después de cinco horas de desquiciar el centro histórico, los manifestantes se fueron.
Mientras Morena fue oposición, la CNTE y el movimiento lopezobradorista compartían adversarios comunes. Una vez que Morena llegó al poder, la relación cambió: la Coordinadora dejó de presionar a gobiernos ajenos y comenzó a presionar a un gobierno que, en teoría, era cercano a muchas de sus causas. Esto hizo visibles diferencias que antes quedaban en segundo plano.
Por otro lado, no toda la CNTE tiene una postura idéntica. La organización está integrada por distintas corrientes y secciones estatales. Algunas mantienen una actitud más crítica hacia los gobiernos de Morena, mientras otras reconocen avances respecto a administraciones anteriores. Lo que sí parece existir de manera generalizada es la percepción de que las transformaciones prometidas en materia educativa y de pensiones no han llegado tan lejos como la Coordinadora esperaba.
En resumen, la sensación de traición surge porque muchos maestros de la CNTE consideraron que López Obrador y posteriormente Sheinbaum asumirían plenamente las demandas históricas del movimiento. Cuando algunas de esas demandas —especialmente la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007 y ciertos cambios laborales y educativos— no se concretaron, una parte importante de la Coordinadora concluyó que los gobiernos de Morena no cumplieron todas las expectativas que habían generado durante su etapa como oposición.
En conclusión, esos maestros que López Obrador y Claudia Sheinbaum “criaron” y alentaron para que desestabilizaran a los gobiernos priístas y panistas, son los mismos que mañana podrían echarles a perder la inauguración del Mundial de Futbol.
HASTA MAÑANA.