En Temoac las mujeres mandan

El presidente municipal era Valentín Lavín Romero, pero la que mandaba era su esposa, Marisol, hija del peligroso secuestrador Arturo Romero Aparicio, quien purga una condena en una cárcel del vecino estado de Puebla. Ella y su mamá Angelina manejaban los recursos financieros del Ayuntamiento de Temoac y también decidían altas y bajas en la nómina municipal.

“Marisol era una tóxica. Bastaba con ver que alguna empleada le sonriera a su esposo para que la despidiera inmediatamente, por eso toda la plantilla era pura gente recomendada por ella o su mamá”, recuerda una habitante de Temoac. La última víctima de su celotipia fue Esperanza Galván, quien había ganado en las urnas el cargo de síndica, y que ayer asumió la presidencia municipal de manera interina.

Y según las investigaciones de la Fiscalía de Investigaciones de Delitos de Alto Impacto (FIDAI), era Marisol, con la ayuda del secretario de Seguridad Pública, la que encabezaba las extorsiones no sólo en Temoac, sino en varios municipios vecinos.

El 25 de septiembre del año pasado, en este mismo espacio publicamos la radiografía de “Los Aparicio”:

La organización delictiva denominada “Los Aparicio” que opera en los municipios del oriente de Morelos, tiene una estructura que incluye vendedores de droga, extorsionadores, sicarios, pero también quienes se dedican a “lavar” dinero a través de negocios lícitos como gasolineras, farmacias, cantinas y hasta un balneario. En otro nivel se encuentran los que controlan el gobierno municipal de Temoac, a través de cargos obtenidos mediante el voto popular, siempre bajo amenazas de las familias Romero y Aparicio.

La comunidad identifica a doña Angelina como una persona “amable y de buen corazón” que ayuda a quien lo necesita. Algunas personas la recuerdan como una muchacha humilde que se dedicaba a vender dulces típicos en el crucero de Amayuca.

“Pero Arturo fue el que la echó a perder. Primero la enamoró y luego le hizo cuatro hijos, a los que abandonó para dedicarse a delinquir”, comenta un habitante de Huazulco.

Irónicamente, fue cuando Arturo entró a la cárcel cuando a esa familia le comenzó a ir bien económicamente hablando. Cada vez compraban más terrenos y ponían más negocios en la misma localidad.

¿De dónde salía el dinero? Se preguntaban los vecinos.

La respuesta está en los periódicos de Puebla.

“La cárcel era tan suya que podía conseguir 20 mil pesos diarios por la renta de cuartos para que los reos tuvieran sexo. Podía cobrar 200 o hasta mil 800 pesos por una copa de alcohol. O mil pesos por la renta de un teléfono”, dice un reportaje publicado en el periódico ContraRéplica en 2020.

“En el penal era tan sencillo y redituable ofrecer todas esas cosas, que es difícil calcular cuánto dinero obtuvo durante los 16 años que estuvo recluido en San Miguel, antes de la madrugada del 23 de marzo de 2020, el día en que el gobierno del estado decidió trasladarlo al penal de Tepexi de Rodríguez”, agrega el reportero Mario Galeana.

En un cateo realizado semanas después, encontraron en su celda casi 500 mil pesos en efectivo. El efectivo que obtenía de los negocios ilícitos que operaba dentro del centro penitenciario (era concesionario de las pipas de agua que surtían el Penal, y también de la farmacia), lo mandaba a su familia para que lo convirtiera en dinero limpio.

De manera paralela, controlaba el negocio de la extorsión y la venta de drogas en Temoac y sus alrededores. Para ello utilizaba a su hijo Arturo y a un yerno de nombre Hassam, a quien mataron por una disputa de drogas.

Pero como suele ocurrir en la mayoría de las organizaciones delictivas, operan con tanta impunidad que ya no guardan las formas y su fama comienza a trascender. Los comerciantes de los alrededores comenzaron a denunciar que estaban siendo víctimas de extorsión, y era un secreto a voces que los responsables eran “los Huazulcos”, también conocidos como “Los Aparicio”.

Siendo todavía tesorera del Ayuntamiento, el 12 de noviembre de 2024, Andrea Angelina fue arrestada durante un operativo de autoridades locales y federales. Le aseguraron tres armas largas calibre .223; cinco armas cortas de diferentes calibres; nueve teléfonos celulares y varias dosis de metanfetaminas, cocaína y marihuana.

Por increíble que parezca, cuatro meses después fue dejada en libertad, aunque debía ir a firmar periódicamente al Juzgado de Cuautla. En lugar de retirarse de las actividades delictivas, “La Patrona” —como la conocen— incrementó su poderío y preparaba su venganza contra aquellos que “le pusieron el dedo”.

Sin embargo, el 21 de septiembre de 2025 los habitantes de Amilcingo y Huazulco vieron cómo elementos de la Guardia Nacional prácticamente sitiaban ambas comunidades indígenas.

Al otro día se enteraron de que Angelina fue detenida por segunda ocasión, junto con otras 10 personas, en medio de un operativo interinstitucional en el que participaron policías ministeriales del estado, elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, así como miembros del Ejército Mexicano, Guardia Nacional y Secretaría de Marina.

En su ausencia, Valentín comenzó a asumir realmente su papel de presidente municipal, aunque todavía tenía que lidiar con los celos de su esposa Marisol, con quien tenía frecuentes discusiones.

Por eso es por lo que, mucha gente en Temoac cree que Valentín era incapaz de ordenar la muerte de todas las personas que mencionó Omar García Harfuch, y que pudo haber sido la propia familia Romero la que habría planeado su ejecución con la ayuda del secretario de Seguridad Pública Municipal, Geovany Emmanuel González Morellano, quien tenía bajo su responsabilidad la seguridad del alcalde y no hizo nada para evitar su asesinato.

Ayer, Marisol y Geovany Emmanuel fueron detenidos por la FIDAI, pero no por la muerte de Valentín, sino por cargos de extorsión a comerciantes y transportistas.

HASTA MAÑANA.