El triste ocaso de Jesús Corona

La vida de Jesús Corona Damián bien podría ser utilizada para inspirar una película o serie de Netflix. Es la historia de un hombre que corrió con mucha suerte, pues sin preparación académica alguna fue dos veces presidente municipal de la segunda ciudad más importante de Morelos, y disfrutó de las delicias del poder al máximo, pero así mismo fue su caída. Terminó completamente solo, sin novia, sin familia y sin dinero, al grado de que no tuvo para contratar un abogado particular y en la audiencia en el que quedó vinculado a proceso por Delincuencia Organizada, estuvo representado por un defensor de oficio.

La característica especial de esta historia sería que Jesús Corona vivió todos esos episodios bajo los efectos del alcohol. Incluso, su detención se debió precisamente a que salió de su escondite a buscar un Oxxo para “curarse la cruda”. Los agentes de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana federal lo agarraron con un six de cervezas en las manos.

Después de traer un equipo de seguridad de alrededor de 30 escoltas, ese día caminaba junto a Oscar, su fiel chofer que lo acompañó hasta que la Policía lo subió a la patrulla y él se encargó de avisar a sus familiares.

Según la crónica del periodista Andrés Salas, la madrugada del martes 19 de mayo de 2026 quedó marcada como el «martes negro» para la política de Morelos, especialmente en la región oriente. Con un sigilo absoluto y planeado con meses de anticipación, el «Operativo Enjambre» irrumpió en el estado para ejecutar diversas órdenes de aprehensión otorgadas por un juez de Hermosillo, Sonora. El objetivo principal de la movilización federal tenía nombre y apellido: Jesús Corona Damián, el entonces alcalde de Cuautla.

“A las 02:05 horas, las fuerzas federales ingresaron a la ciudad, pero el factor sorpresa se diluyó en minutos. Una presunta llamada de un reportero alertó al personal de confianza del alcalde sobre movimientos extraños en la «Casa Vips», su conocida casa de gestión. Corona Damián no se encontraba ahí, sino a tres cuadras de distancia, en un inmueble prestado por Julio «N», un proveedor del Ayuntamiento. Tras volver de una reunión en Cuernavaca con la Guardia Nacional, el edil se encontraba despierto y bajo los efectos del alcohol”, dice en su crónica publicada en Noticias de Cuautla.

Aunque al principio pensó que las autoridades no iban por él, la confirmación de que su casa de gestión estaba rodeada desató el pánico. En plena madrugada, el alcalde emprendió la huida, auxiliado por su novia, Karen Anabelle —quien meses antes había sido acusada por el comediante Javier Carranza «El Costeño» de robarle una fuerte suma de dinero—, y su cuñado. El destino inicial fue la ciudad de Puebla, donde el político morelense permaneció oculto durante tres días, refiere Salas.

Fue en Puebla donde la joven rubia decidió abandonar a su novio exalcalde. Se le olvidó que fue él quien la ayudó a evadir la cárcel cuando “El Costeño” la denunció por el robo de 250 mil pesos, que ya con la reparación del daño llegó hasta los 600 mil pesos, mismos que habrían salido del Ayuntamiento de Cuautla.

Tampoco le importó que la mantuvo durante meses con un sueldo de 60 mil pesos como su secretaria particular, aunque en los hechos ella era la verdadera alcaldesa. También metió a su hermano Gael a la nómina, adscrito al área de Comunicación Social. Un video de su expareja, “El Costeño”, en el que hacía mofa de que Karen Anabelle era la envidia de todas las mujeres porque Omar García Harfuch andaba tras ella, fue lo que le hizo tomar la decisión de abandonarlo, no sin antes llevarse todo el efectivo que cargaban.

Tal como se ha venido mencionando en diversos medios del estado de Guerrero, Jesús Corona recurrió a un amigo de Acapulco con quien había hecho negocios y el que le había presentado a Karen: Yoshio Ávila.

Y como lo adelantamos en esta misma columna, un mensaje en la red social Facebook fue lo que dio la pista sobre el paradero del prófugo de la justicia: «Reunión con quien siempre seremos amigos y equipo, Yoshio Ávila. Los verdaderos amigos no se cuentan, se sostienen con ambas manos”, decía.

El post estaba fechado el 17 de junio de 2024 y el hoy preso en un penal federal de Sonora aparecía literalmente abrazando a un joven de tez morena y sonrisa franca. No fue la única fotografía que publicó del Puerto de Acapulco. Los investigadores encontraron varias más en las que siempre aparecía este personaje muy conocido en esa entidad guerrerense.

Pero según Andrés Salas, el detalle principal que delató su paradero fue el teléfono celular del chofer. La señal geolocalizada apareció primero en Puebla y cuatro días después en Acapulco. Sin una orden de cateo para ingresar al departamento, los efectivos federales montaron una guardia paciente durante dos días, esperando el momento exacto para actuar en la vía pública.

“El aislamiento y la adicción traicionaron al prófugo. En dos ocasiones, Corona Damián salió del departamento junto a su chofer para comprar cigarros y bebidas alcohólicas sin que los agentes intervinieran, pues consolidaban su identificación. Fue en la tercera salida cuando los elementos federales cerraron el cerco. Al momento de su captura, al alcalde de Cuautla solo le aseguraron 30 mil pesos en efectivo, una pistola y el alcohol que acababa de adquirir en la tienda de conveniencia”, dice el periodista en su relato.

Agrega que, tras pasar 24 horas en las oficinas de la FGR en Acapulco y calificarse como legal su detención en una audiencia vía remota, el detenido fue trasladado a la Ciudad de México. Ahí, un jet privado lo esperaba para conducirlo directo al penal federal de Hermosillo, Sonora. La caída política se transformó en un abandono total: desde su ingreso, ningún familiar, amigo o aliado se presentó a visitarlo. De hecho, ante la ausencia de un litigante particular, el alcalde tuvo que ser representado por un abogado de oficio.

Así acabó un hombre que nació en la pobreza, que fue chofer de Autobuses Estrella Roja, “madrina” de la Policía Judicial y chofer de Lucía Meza, quien lo introduciría a la actividad política, haciéndolo primero regidor y después candidato a presidente municipal de Cuautla por Morena con tan sólo la educación Secundaria. Ya siendo alcalde, compró su certificado de Preparatoria y un título de licenciado en Derecho en el Instituto Ejecutivo Mexicano.

HASTA MAÑANA.