El fenómeno ‘Cuauhtémoc Blanco’ llegó a su fin

La escena fue tan patética como representativa: un grupo de elementos de la Guardia Nacional custodiaban a un hombre obeso, semi calvo, en visible estado de ebriedad, con la playera de la Selección Mexicana, caminando con dificultad. A su alrededor, los gritos de la gente ya no eran de admiración: “ratero”, “te buscan en Cuernavaca”, le decían.

Quizás si el partido no hubiese sido de la FIFA sino del América, habría podido meter su camioneta hasta el estadio, pero como esta vez no hubo privilegios para nadie, tuvo que aguantarse las expresiones del populacho (como también ocurrió con Ricardo Salinas Pliego).

Todo parece indicar que eso es lo que queda del peor gobernador que ha tenido Morelos, que llegó al cargo por una serie de circunstancias que se concatenaron y que hoy tiene los días contados para disfrutar su libertad. Exactamente 442 días para que termine la LXVI Legislatura Federal y deje de tener fuero constitucional.

Pero más que el fuero constitucional, lo que ya se le acabó al futbolista fue el manto de protección que le profesó Andrés Manuel López Obrador a partir de aquel día que se lo presentó el pastor evangélico Hugo Erick Flores y que quedó maravillado por el número de personas que se le acercaban a pedirle una foto o un autógrafo.

Dicen los que saben que el señor de Palenque está harto de los escándalos y el comportamiento de su exprotegido y que ya dio instrucciones de que no le aguanten uno más.

Y es que quienes fungieron como legisladores en los seis años del gobierno de Cuauhtémoc Blanco (tanto de Morena como de otros partidos) aseguran a manera de disculpa que, “nosotros pudimos haberlo sacado desde los primeros meses; había causales para hacerle juicio político, pero cómo hacerlo si cada vez que venía el presidente a Morelos sólo había muestras de apoyo a Cuauhtémoc”.

La última ocasión fue cuando la comunicadora morelense Viridiana Arias participó en la conferencia matutina del presidente López Obrador (27 de julio de 2023) y durante cuatro minutos le dio toda una explicación de lo que estaba ocurriendo en Morelos con “el gobernador ausente”, pero el entonces mandatario ocupó los siguientes quince minutos para defender al futbolista y culpar a los medios de comunicación y al exgobernador Graco Ramírez del desprestigio de Cuauhtémoc.

Se pensaba que ya con Claudia Sheinbaum y Margarita González Saravia la situación cambiaría, pues había bastantes anécdotas en las que Blanco Bravo se había comportado de manera grosera con ambas damas. Sin embargo, la postulación del futbolista como diputado federal plurinominal fue la evidencia más clara de que el líder moral del partido Morena deseaba que no se le molestara a su protegido.

Lo más patético fue cuando su media hermana lo acusó de que la intentó violar en el interior de la residencia oficial donde ella vivía, y la Fiscalía General —todavía en manos de Uriel Carmona— logró meter una solicitud de juicio de procedencia contra el exgobernador. Increíblemente, un numeroso grupo de mujeres diputadas, subieron a la tribuna a gritar “No estás solo, no estás solo”.

Hasta el pastor evangélico, Hugo Erik Flores, en calidad de presidente de la comisión instructora de la LXVI Legislatura, después de declarar pestes de Cuauhtémoc Blanco como gobernador (“trabajaba generalmente alcoholizado” y sus comidas regularmente terminaban en “juergas y borracheras”), se convirtió en su más férreo defensor, encontrando “deficiencias” suficientes para calificar la solicitud de desafuero como “notoriamente improcedente”.

Después de ese episodio Cuauhtémoc se sintió muy confiado y comenzó a hacer lo que le diera en gana. No solamente nunca participó con ninguna propuesta legislativa, sino que se dio el lujo de emitir su sufragio vía remota ¡desde una cancha de Padel!, obviamente sin tener idea de qué estaba votando.

Contratado por Televisa para comentar los partidos del América, Cuauhtémoc Blanco volvió a hacer una de sus vulgaridades: cuando su equipo metió un gol, tomó con sus manos las cabezas de David Faitelson y Ricardo Lavolpe y las inclinó hacia sus genitales. No lo volvieron a contratar.

Luego, en el partido de reinauguración del estadio Azteca, llegó a bordo de una camioneta Cadillac y entró hasta el área de palcos sin detenerse. Las fotografías constataron que su vehículo no llevaba la placa trasera (se dijo que habían atropellado a alguien y decidieron quitársela para no ser identificado, versión que no fue confirmada) y el secretario de Seguridad Pública de la Ciudad de México declaró que sería multado, lo que tampoco quedó comprobado.

Escenas como estas parecen ser insignificantes, pero reflejan la verdadera personalidad de quien nos gobernó durante 9 años (casi tres como alcalde de Cuernavaca y casi seis como gobernador de Morelos).

Su verdadera personalidad es la que podemos ver en su Podcast (“Posscas de Compass”), una emisión por internet en la que comparte la conducción con sus amigos Germán Villa e Isaac Terrazas (a los dos les dio chamba durante su administración gubernamental), y en la que sólo hablan de borracheras y altercados violentos en sus partidos de futbol. Eso es lo suyo.

Ahora bien, lo que nos preguntamos muchos morelenses es qué tanto lo van a seguir protegiendo el gobierno federal —y el estatal también— ahora que ya no tiene la protección de Andrés Manuel López Obrador. Porque el fuero no impide que le vayan “tendiendo la cama” para ejecutar las órdenes de aprehensión que sean necesarias en cuanto termine el último minuto del 31 de agosto de 2027.

HASTA MAÑANA.