
Mucho se ha escrito sobre la carrera electoral por la capital del estado. Se habla de “punteros” en el partido Morena, de la extraña estrategia de juntar a todos los que manifiesten su intención de competir por Cuernavaca y hacerse “los aparecidos” en restaurantes aparentando unidad y disciplina. Pero nadie se ha percatado de un estratega que tiene interlocución con prácticamente todos los partidos: Matías Nazario Morales.
El abogado y ex diputado federal por el PRI, se ha reunido con las dirigencias del partido Verde, del Partido del Trabajo y nos dicen que hoy estará con Nueva Alianza. Su estrategia es clara: ser el candidato de los tres partidos con los que podría aliarse el partido Morena.
Dirán que son “partidos morralla”, pero de peso en peso se pueden juntar grandes cantidades de dinero, y por una moneda que te falte no te dejan subir al autobús.
Además, Matías Nazario no es ningún improvisado. Al contrario, ha sabido moverse en diferentes ámbitos: desde que fue coordinador de Comunicación Social del Tribunal Federal Electoral del Poder Judicial de la Federación en 1985 (eso dice su currículum vitae), secretario particular del oficial mayor de la Procuraduría de Justicia del estado de México; hasta la Coordinación de Comunicación Social del Gobierno estatal en 1998.
En la política ha tenido los cargos más importantes bajo las siglas del Partido Revolucionario Institucional (diputado local y federal, secretario de Finanzas del Comité Directivo Estatal en Morelos); sin embargo, siempre ha sido cercano al Partido Nueva Alianza, brazo político del SNTE nacional, donde ha asesorado a los últimos tres secretarios generales.
También fundó su propio partido: el Movimiento Alternativa Social (MAS), que participó como aliado de Morena en las elecciones del 2024 que llevó a la Gubernatura a Margarita González Saravia.
Matías es de esos políticos que tiene influencia en casi todos los sectores de la vida política del estado de Morelos: Congreso Local, Universidad del Estado, Tribunal Superior de Justicia, Sindicatos y hasta medios de comunicación. Si lo dejan participar en la encuesta de Morena como aspirante externo, se va a llevar de calle a varios de los que se reunieron el pasado martes en Los Colorines.
Hablando de esa reunión, es increíble la diversidad de reacciones que provocó una foto en las redes sociales. Por principio de cuentas, provocó la hilaridad de los usuarios cuando se supo que fue una reunión de “aspirantes a la Presidencia Municipal de Cuernavaca”.
Y es que, en honor a la verdad, nadie ubicaba a don Gerardo Albarrán (ha cambiado muchísimo desde que era dirigente de Morena), ni a Elia Ortiz, mucho menos a Paty Torres y el más desconocido resultó Eduardo Cabrera.
La gran mayoría ubicaba a Víctor Mercado y hacía notar que él ocupó la silla de la cabecera (la del jefe), y la inasistencia de Meggie Salgado así como Juan Ángel Flores. Luis Machuca también fue mencionado en los comentarios.
Muchos se preguntaron sobre la presencia del secretario de Desarrollo Sustentable, Alan Dupré, en horario laboral. Después se supo que Alan fue designado por la gobernadora para encabezar esas reuniones de unidad y tratar de que se mantenga lo más posible la cordialidad. También, fue quien pagó la cuenta en Los Colorines, me confiaron fuentes fidedignas.
No faltó quien opinara que es un error que cada vez aparezcan más aspirantes. La lista pasó de unos once nombres a más de quince, y ese crecimiento ya preocupa a quienes sí tienen trabajo político y presencia territorial. La idea de que quien gane la encuesta incluya a los demás aspirantes en su equipo de campaña y después les dé un espacio en el gobierno municipal no cayó nada bien entre los punteros. Y es lógico. Una cosa es hacer política y otra muy distinta repartir puestos para premiar a quienes simplemente esperaron sentados a que llegara la elección. No se trata de generosidad, sino de una fórmula que podría terminar premiando la comodidad y la falta de trabajo.
A todo esto se suma una guerra sucia en redes sociales. Desde distintos frentes se han lanzado ataques que buscan desprestigiar a determinados personajes y afectar sus carreras políticas. Lo más delicado es que, según algunas versiones que circulan en voz baja, parte de esa operación podría estar siendo financiada o impulsada por personas que, paradójicamente, deberían garantizar que el proceso sea parejo y limpio.
Las elecciones intermedias anteriores dejaron una enseñanza muy clara en Cuernavaca: el electorado de la zona metropolitana no vota solamente por un candidato. Por eso, frente a un proceso interno lleno de problemas y divisiones, la salida más inteligente está en manos de los tres aspirantes que son más conocidos: Mercado, Bolaños y Meggie, por Morena, y Matías Nazario por los partidos aliados.
Quizás ellos sean los que tienen que ponerse de acuerdo, y dejar de lado al resto de suspirantes. Incluso, pensar en negociaciones más allá de Tres Marías, pues todos sabemos que las candidaturas de las ciudades capitales, las deciden en la Ciudad de México.
HASTA MAÑANA.