
El 19 de septiembre de 1998, el entonces gobernador Jorge Morales Barud recibió un escrito firmado por Rodolfo Benítez Figueroa, ayudante municipal de Tehuixtla, municipio de Jojutla. En el documento, le hacía saber que la entonces Policía Judicial Federal había detenido a un presunto narcotraficante y lo habían dejado en libertad pocas horas después.
Como consecuencia de esa denuncia, la PGR inició investigaciones contra una organización criminal que operaba en la zona sur de Morelos. De acuerdo con las investigaciones oficiales y con la cobertura periodística de la época, el grupo era encabezado por Evaristo Ríos Castillo, propietario de un hotel en Tehuixtla, y por Hidelberto Padilla Vázquez, quienes presuntamente distribuían cocaína desde Morelos hacia la ciudad de Chicago, Illinois, utilizando vehículos adaptados y mujeres que transportaban la droga adherida al cuerpo. La investigación fue asumida por la entonces Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos contra la Salud (FEADS) y contó con la colaboración de la DEA estadounidense.
Después de las investigaciones derivadas de la denuncia de Benítez Figueroa, fueron detenidos varios integrantes de esa organización criminal. Los principales responsables recibieron sentencias de entre 20 y 24 años de prisión. Sin embargo, apenas unas semanas después de que esas condenas se hicieron públicas, Rodolfo Benítez Figueroa fue asesinado.
El homicidio ocurrió el 15 de marzo de 2000, en pleno centro de Tehuixtla. De acuerdo con la información publicada por El Universal, el ayudante municipal fue interceptado y recibió seis disparos de arma de fuego. Testigos relataron que uno de los proyectiles impactó en el rostro de la víctima.
Un año después, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), emitió la recomendación 09/2001, en la que dejó de manifiesto que tanto los agentes del Ministerio Público de la Federación, delegación Morelos, como los dependientes de la entonces Procuraduría de Justicia del Estado, pusieron en riesgo al denunciante, al obligarlo a carearse con los presuntos narcotraficantes, y luego de que Benítez Figueroa presentó dos querellas por amenazas ante las autoridades estatales, estas fueron omisas, tanto en investigar los delitos denunciados, como en proveer de medidas de seguridad al denunciante.
Uno de los puntos de la recomendación, instaba al gobernador del estado de Morelos, a que “gire sus instrucciones al Procurador General de Justicia de esa Entidad Federativa (todavía no era órgano autónomo) para que, mediante un acuerdo que dirija a los agentes del Ministerio Público de esa institución de procuración de justicia, se tomen las medidas pertinentes con el fin de que en casos similares a los que se contemplan en la presente Recomendación se proporcione a las víctimas de los delitos la atención y protección debidas”.
Desde entonces los ayudantes municipales, quienes son el primer contacto de la población con las autoridades locales, escuchan todo lo que sus representados les dicen, pero ya no denuncian.
Los homicidios de auxiliares municipales en los últimos años son los siguientes:
Juan Carlos Pérez Fitz, ayudante municipal de la colonia Morelos, municipio de Cuautla, fue atacado la tarde del 16 de noviembre de 2023, cuando hombres armados ingresaron a las oficinas de la ayudantía municipal, y dispararon en repetidas ocasiones contra él. Recibió al menos tres impactos de bala, dos en el abdomen y uno en el tórax, por lo que fue trasladado de urgencia al Hospital General de Cuautla. Después de permanecer alrededor de quince horas en terapia intensiva y ser sometido a una intervención quirúrgica, falleció la mañana del día siguiente.
Otro caso de alto impacto ocurrió el 29 de mayo de 2024, en plena etapa final del proceso electoral por la Alcaldía. Fredy Méndez, ayudante municipal de la colonia Miguel Hidalgo, en Xochitepec, fue asesinado a tiros. El crimen generó una inmediata reacción política debido a que actores locales, entre ellos el candidato del Partido del Trabajo (PT), a la presidencia municipal, Rodolfo Tapia, sostuvieron públicamente que el homicidio podría tener motivaciones políticas relacionadas con la contienda electoral y con cambios en los apoyos políticos dentro del municipio. Sin embargo, hasta donde se informó públicamente, las autoridades no confirmaron esa hipótesis y mantuvieron abiertas diversas líneas de investigación.
Uno de los casos más recientes ocurrió el 1 de febrero de 2026 en el municipio de Yautepec. Héctor Beltrán, ayudante municipal de la colonia Ixtlahuacán, fue asesinado a balazos frente a su domicilio por sujetos armados. Apenas una semana después, el 8 de febrero, Abraham Ureña Molina, ayudante municipal de la colonia Ángel Bocanegra (también conocida como Boca Negra), en Tepoztlán, fue atacado cuando llegaba a su vivienda. Aunque fue trasladado a un hospital, falleció horas más tarde. Ambos homicidios ocurrieron con pocos días de diferencia y evidenciaron una escalada de violencia contra autoridades auxiliares en el estado. Los respectivos ayuntamientos condenaron los hechos y exigieron investigaciones exhaustivas a la Fiscalía General del Estado.
Ayer por la mañana, Yolanda Millán, ayudante municipal de Tepetzingo, en el municipio de Emiliano Zapata, Morelos, fue asesinada en las inmediaciones de la ayudantía municipal. De acuerdo con testigos, la mujer de la tercera edad, llegó a sus oficinas poco después de las 7:00 de la mañana. Se encontraba en la parte frontal del inmueble y descendía de su automóvil —un Volkswagen Pointer color azul— cuando fue atacada a balazos por sujetos que, tras dispararle, huyeron del lugar. Los agresores viajaban a bordo de una motocicleta.
Tras las detonaciones, vecinos solicitaron el apoyo de las corporaciones policiacas. Al lugar arribaron elementos de seguridad y servicios médicos, quienes confirmaron que la víctima ya no contaba con signos vitales.
La hoy occisa era cercana al actual presidente municipal, Santos Tavarez, quien se limitó a publicar una esquela en sus redes sociales, un mensaje en el que expresa sus más sinceras condolencias y desea pronta resignación ante esta irreparable pérdida. De investigaciones a fondo y castigo a los responsables, nada.
HASTA MAÑANA.