El regreso a clases en la UAEM

Este lunes, miles de alumnos de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) Campus Chamilpa, regresarán a clases presenciales después de meses de una crisis que afectó a la máxima casa de estudios en todos los ámbitos. Veremos si la rectora Viridiana León Hernández aprendió la lección y puede transitar tranquilamente hasta el fin de su sexenio.

El pasado dos de marzo publicamos en este mismo espacio lo siguiente:

“Lo que ocurrió en la Universidad Autónoma del estado en la última semana debe servir para que la rectora Viridiana León haga un análisis de lo que se hizo bien y lo que se hizo mal, y tomar las determinaciones que considere necesarias para que no se repita en lo que resta de su administración. La desaparición de Kimberly y la posterior toma de las instalaciones por parte de un grupo radical de supuestos estudiantes, fue un “golpe de realidad” que la actual administración universitaria no debe minimizar ni soslayar”.

A cinco meses de distancia, la administración universitaria vuelve a la actividad con algunos cambios. Una “reingeniería” que incluye un nuevo secretario de Extensión Universitaria y la incorporación del Dr. Jaime Luis Brito en el manejo de la Comunicación Política.

La Universidad Autónoma del Estado de Morelos inicia un nuevo semestre después de uno de los periodos más complejos de su historia reciente. La desaparición y posterior feminicidio de dos estudiantes provocaron una profunda conmoción en la comunidad universitaria y dieron origen a una movilización estudiantil que colocó en el centro de la discusión la seguridad, la atención de las violencias y la necesidad de revisar la relación entre autoridades, estudiantes y personal universitario.

El proceso no fue sencillo. Durante semanas, la Universidad transitó por el diálogo y la negociación y reconoció la interlocución de nuevas formas de organización, entre ellas la Resistencia Estudiantil. De ese proceso surgieron acuerdos, pero también aprendizajes institucionales. Hoy la UAEM cuenta con mayores controles de acceso, nueva infraestructura tecnológica de vigilancia, fortalecimiento y capacitación del personal de Venados, una nueva empresa de seguridad y mecanismos de prevención y respuesta que buscan ofrecer mejores condiciones a la comunidad universitaria.

La transformación no se limita a la seguridad. El conflicto obligó a revisar formas de relacionarnos dentro de la Universidad y fortaleció la importancia de instituciones como la Procuraduría de Derechos Académicos y la Unidad de Género. También confirmó que el diálogo con el estudiantado no puede entenderse únicamente como un mecanismo para resolver conflictos, sino como parte de la vida cotidiana de una universidad pública que reconoce el pensamiento crítico como uno de sus valores fundamentales.

En ese sentido, la movilización dejó también una enseñanza: una universidad que forma estudiantes críticos debe estar preparada para escuchar su crítica. Las y los jóvenes que cuestionaron, se organizaron, formularon demandas y participaron en la construcción de acuerdos pusieron en práctica uno de los principios que la propia UAEM reivindica en su modelo universitario: formar personas capaces de analizar su realidad y participar en su transformación.

Hoy, más de dos mil profesoras y profesores se encontrarán nuevamente en la jornada de capacitación docente y, posteriormente, docentes y estudiantes regresarán a las aulas. En las sedes regionales, buena parte de esa actividad nunca se interrumpió, pues la suspensión presencial se concentró en el Campus Chamilpa. El nuevo semestre comienza así con una Universidad distinta a la que inició el anterior: una comunidad que atravesó una crisis dolorosa, que todavía tiene retos por resolver, pero que ha comenzado a convertir esa experiencia en aprendizaje y transformación institucional.

Ahora bien, desde nuestro particular punto de vista, el grupo de encapuchados que se autodenominan “Resistencia Estudiantil”, asesorados por señoras y señores de la tercera edad que no pertenecen a la comunidad universitaria, ya no tienen razón de ser.

Se cubren sus rostros pero todo mundo sabe quiénes son. Ellos y ellas ya deben mutar a lo que verdaderamente les interesa: quedarse con la representación estudiantil de la que carece la Federación de Estudiantes Universitarios de Morelos (FEUM).

No pueden seguir cometiendo esa aberración jurídica en la que un convenio aparece firmado por alguien que no existe. “Resistencia Estudiantil” no es una persona moral legalmente registrada.

Otra cosa que no se puede permitir es que haya un reducto del Ejército Zapatista de Liberación Nacional al interior del Campus Universitario.

Todo eso se debe ir solucionando. Por lo pronto, el regreso a clases sin mayores contratiempos es un buen comienzo.

HASTA EL LUNES.