
El pasado domingo 20 de septiembre, los pasillos del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México se convirtieron en el escenario de un choque verbal que sintetiza la fractura entre la narrativa oficial de la austeridad republicana y la percepción ciudadana sobre los privilegios del poder.
Una mujer encaró al senador Gerardo Fernández Noroña llamándolo «corrupto» a viva voz antes de abordar su vuelo. El incidente, viralizado de inmediato en plataformas digitales y festejado con sorna por los partidarios del legislador tras la retirada de la ciudadana, dejó al descubierto que el malestar público no surge de una provocación gratuita, sino del contraste directo entre el discurso político y un historial de contradicciones, opacidad y conductas públicas ampliamente documentadas.
Pero lo que más le afectó al acomodaticio senador (se acomodó primero en el PT, después en Morena), fue la gran cantidad de personas apoyando a la joven que grabó el video.
Una de esas personas es Everardo Monroy Caracas, un periodista que vivió muchos años en Morelos, específicamente en Tepoztlán, por lo que se puede considerar tepozteco por adopción.
Monroy Caracas escribió lo siguiente:
La mujer que alzó la voz en la terminal aérea no incurrió en una falsedad; expresó una postura respaldada por hechos contundentes sobre el actuar del representante legislativo.
Uno de los flancos más cuestionados en la trayectoria del senador involucra el uso de sus plataformas digitales para la captación de recursos de procedencia no fiscalizada.
A través de su canal de YouTube, Fernández Noroña realiza transmisiones periódicas en las que monetiza sus intervenciones mediante superchats, recibiendo aportaciones monetarias en vivo de carácter anónimo.
Diversos analistas y legisladores de oposición han señalado que este mecanismo contraviene lo dispuesto en los artículos 52 y 54 de la Ley General de Responsabilidades Administrativas, preceptos que prohíben estrictamente a los servidores públicos en funciones recibir donativos, regalos o beneficios económicos adicionales a sus dietas oficiales.
A pesar de los señalamientos sobre la falta de declaración y transparencia de esos flujos de dinero, el legislador sostiene que se trata de ingresos derivados de su actividad privada como creador de contenido, ignorando el marco ético y legal que regula el ejercicio de la función pública.
A esta red de financiamiento paralelo se suma la constante recepción de viáticos e itinerarios patrocinados por entidades extranjeras.
En noviembre de 2024, recién asumida la presidencia de la Mesa Directiva del Senado, viajó a Abu Dabi, en los Emiratos Árabes Unidos, para participar en el Global Tolerance and Peace Forum. El propio senador confirmó públicamente que los boletos de avión en clase ejecutiva y el hospedaje de lujo fueron cubiertos en su totalidad por los anfitriones ligados a la petromonarquía árabe, utilizando como pretexto técnico la discusión sobre el conflicto y la situación humanitaria en la Franja de Gaza. Aceptar transporte y logística financiados por un gobierno o entidad extranjera para quien encabeza uno de los poderes del Estado mexicano representa un severo conflicto de interés y una vulneración a la soberanía institucional, independientemente de que no se hayan erogado directamente fondos del presupuesto cameral.
El estilo de vida del legislador también ha chocado frontalmente con la prédica de sobriedad patrimonial.
En mayo de 2022 se hizo pública la adquisición por parte de Fernández Noroña de una propiedad de descanso en el municipio de Tepoztlán, Morelos, valuada entre 9 y 12 millones de pesos. La compra generó severas críticas debido a que la finca se sitúa en una zona de estricta protección ecológica dentro del entorno comunal del Parque Nacional El Tepozteco.
Si bien el senador alegó haber cubierto el costo mediante créditos bancarios, su sueldo como diputado y los dividendos obtenidos por la venta de libros e ingresos de redes sociales, el monto del inmueble y el privilegio de habitar una zona de conservación comunal continúan alimentando el recelo sobre la congruencia entre su discurso popular y sus adquisiciones personales.
Durante su periodo como presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, comprendido entre septiembre de 2024 y agosto de 2025, el manejo presupuestal del órgano legislativo estuvo marcado por una sistemática falta de rendición de cuentas.
El Senado de la República ejerce un presupuesto anual que supera los 5 mil 200 millones de pesos, de los cuales la Mesa Directiva dispone de partidas multimillonarias para gastos de representación, giras internacionales, eventos institucionales y contrataciones de personal.
Sin embargo, a lo largo de su gestión, el legislador se negó a transparentar de manera detallada el desglose de los recursos erogados bajo su mando directivo. La oposición parlamentaria exigió reiteradamente informes sobre el costo de viajes trasatlánticos, asesores contratados y la logística de eventos oficiales, pero la información fue reservada o entregada de manera fragmentaria a través de la Plataforma Nacional de Transparencia únicamente tras presiones mediáticas. Muestra de este dispendio opaco fue la erogación de casi 700 mil pesos del erario solo para la logística de su informe personal de actividades en la antigua sede de Xicoténcatl.
A la par del manejo discrecional del dinero público, la gestión de Fernández Noroña impuso severas restricciones de acceso físico a los periodistas de la fuente parlamentaria dentro del recinto del Senado, limitando el trabajo periodístico en áreas clave como el patio central y las salas de comisiones.
Como era de esperarse, una jauría de “Noroña-bots” comenzaron a atacar al colega, burlándose incluso de que, después de grabar al diputado, la joven cayó en las escaleras. Pero uno de sus defensores, que al parecer es una persona “de carne y hueso” que se llama Arturo Esquivel, le mandó una amenaza velada a través del “Messenger” de Facebook.
Tanto Noroña como Everardo Monroy son tepoztecos, con la diferencia de que el primero llegó a vivir recientemente a una mansión millonaria y el segundo vivió muchos años cerca del Tepozteco y ha escrito las crónicas más formidables de ese icónico lugar.
Si de algo sirve, nuestra solidaridad y apoyo incondicional con Everardo, cuyas crónicas en la revista “Demoz”, allá por los ochenta, fue inspiración para dedicarnos a este noble oficio.
HASTA MAÑANA.