¿Quién recomendó a Franco?

Tras la decisión salomónica de aceptarle la renuncia a Carlos Franco Ruiz, designado 84 horas antes como director del Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos ((IEBEM), y desactivar así un conflicto que amenazaba con crecer, hay dos preguntas que flotan en el aire: ¿quién recomendó a un elemento que nunca pudo lograr el apoyo de una mínima parte del magisterio? Y la segunda y más importante: ¿Ahora quién será el valiente que se atreva a “subirle a un toro” tan bravo que ya tiró a tres montadores?

La designación del expresidente de Tlaquiltenango deja muy mal parada a la administración gubernamental porque, a la vista de la opinión pública, los trabajadores inconformes se impusieron frente a una decisión de la autoridad. Y eso es peligroso.

El mensaje es que, ahora, la gobernadora tendrá que pedir permiso a los empleados de cada dependencia antes de designar al titular de esta, lo cual es deseable pero no obligatorio.

Alguien debe hacerse responsable de este penoso episodio en el que un director fue nombrado, pero nunca pudo sentarse en su sillón de oficina.

Y esto lo decimos porque desde el año pasado se daba por un hecho que Franco Ruiz sería ungido como titular del IEBEM. “Ya fue a recibir el aval del SNTE nacional”, me confió un profe, así que cuando la gobernadora anunció su nombramiento para quien esto escribe no fue ninguna sorpresa.

Lo que sí fue más que inesperado fue el rechazo generalizado de la base trabajadora. Es normal que siempre que llega un nuevo jefe difícilmente tendrá el apoyo del 100% de sus subordinados, pero que el rechazo sea generalizado resulta preocupante. Consideramos que el profesor Franco, si ya tenía el aval de quien lo estaba impulsando, debió “preparar el camino”, no sólo con los maestros y trabajadores administrativos, sino también con los medios de comunicación.

Fiel a su estilo desde que era alcalde de Tlaquiltenango, Carlos conservó su imagen de soberbio y autosuficiente. No se imaginaba que tendría que renunciar al cargo tres días después de que la gobernadora le diera el nombramiento.

A él le sucedió algo parecido a lo que pasó con el primer director jurídico del IEBEM, el famoso “señor Justicia” (así se hace llamar), Hugo Marmolejo. El abogado llegó “con la espada desenvainada” y en su primer acercamiento con quienes serían sus subordinados les dijo que todos eran unos corruptos y que venía con la instrucción “directamente de la gobernadora” de limpiar esa área.

Al otro día ya no lo dejaron entrar.

Y es que en el Instituto que aglutina a los maestros de preescolar, primaria, secundaria y escuelas especiales, tiene un problema endémico: está en manos del Sindicato de Trabajadores de la Educación (SNTE).

Específicamente en el departamento jurídico existe un claro conflicto de intereses: los abogados que acuden a las audiencias en el Tribunal Estatal de Conciliación y Arbitraje (TECA) a representar al patrón son sindicalizados.

Bueno, para no ir más lejos: la designación del primer titular del IEBEM. ¿Cómo es posible que se ponga a la cabeza de una autoridad educativa a un miembro del Sindicato de Maestros?

Obviamente que, cuando los profes vieron que el jefe del IEBEM sería uno de sus compañeros del Sindicato, se confiaron en que podrían pedir los favores que quisieran y como consecuencia la corrupción se acrecentó.

Por eso vino la salida del profe Leandro Vique, quien regresó a su plaza de sindicalizado sin mayor problema, siendo sustituido por el licenciado Aguirre Espitia.

De manera paralela, surgió un conflicto con el “Programa de Promoción Horizontal por Niveles con Incentivos en Educación Básica” que opera un órgano colegiado a nivel federal denominado USICAMM (unidad del sistema para la carrera de las maestras y los maestros), que no es más que un bono económico extra que los maestros obtienen como premio por incrementar su capacitación.

Pues resulta que no faltó un vivillo que puso un centro de capacitación para impartir el curso que la USICAMM pide para acreditar la capacitación, y aunque se requerían 200 horas para recibir su constancia, siempre hay un “plan b” que es mucho más caro, pero te dan el documento de inmediato.

Así fue que, en 2023 y 2024 decenas de profesores acreditaron su curso de capacitación en la misma institución privada, por lo que les autorizaron su bono respectivo y ya lo están cobrando. Sin embargo, a los que se inscribieron al último no se los valieron, pues la USICAMM a nivel central detectó “irregularidades” y declaró que todos los que presentaron su constancia de este centro de capacitación, tienen 20 puntos menos.

De esta manera, la autoridad está en una encrucijada: si insiste en declarar inválidas las constancias emitidas por el centro de capacitación cuyo nombre nos reservamos, entonces tendría que dejar sin efecto las que admitió en los años anteriores.

Esto deberá resolverse directamente en la USICAMM a nivel central. Pero en el estado de Morelos la gobernadora Margarita González Saravia y la secretaria de Educación, Karla Aline Herrera Alonso, tienen un gran reto enfrente: la designación del titular del IEBEM por cuarta ocasión.

De inmediato, los maestros han comenzado a barajar nombres, según sus propios intereses, y ya candidatearon al profe Mario Luis Salgado, hoy presidente del Partido Nueva Alianza, quien ya dijo que agradece la deferencia pero que no va. También han puesto en la palestra al maestro Paul Pliego, pero es exactamente lo mismo: son miembros del sindicato de maestros.

El tema trae aparejado un ingrediente que lo hace más interesante todavía: la cercanía de las elecciones intermedias de junio del próximo año.

El voto de los maestros y sus familias es vital para el gobierno estatal, y esta vez no pueden equivocarse.

HASTA MAÑANA.