Las ‘benditas’ redes sociales

En la sociedad del espectáculo digital, parece importar menos el tamaño de la tragedia que el número de personas que la observan. Ya no basta con que algo ocurra: tiene que convertirse en video, provocar indignación, despertar ternura o generar polémica para que merezca nuestra atención.

Un perro abandonado puede conquistar las redes sociales en cuestión de horas, mientras un niño que ha sido dejado a su suerte puede seguir siendo invisible para cientos de personas que pasan frente a él. No es que la vida de un animal valga menos, sino que resulta inquietante que la compasión dependa cada vez más de la imagen que tenemos enfrente y de la capacidad de esa imagen para conmovernos.

“Lo que no es trending topic no existe” parece ser la dinámica de nuestra sociedad en estos tiempos. Por eso es que mucha gente sube todo tipo de videos al ciberespacio con la esperanza de que se haga viral, aunque no siempre es a su favor. Aquí algunos ejemplos:

Caso 1: Lady Croquis. El 7 de octubre, el profesor suplente de sexto grado de la escuela primaria pública Luis Donaldo Colosio, ubicada en Martínez de la Torre, Veracruz, identificado por los medios como José “N”, pidió a sus alumnos elaborar un croquis del recorrido entre su casa y la escuela.

Karina “N”, madre de una estudiante e integrante de la asociación de padres de familia, cuestionó la actividad porque consideró que revelar la ubicación de los domicilios podía comprometer la seguridad de los menores. La discusión quedó grabada en video y, después de difundirse en redes sociales, la mujer recibió el sobrenombre de “Lady Croquis”.

La controversia no se limitó a la tarea. Según las publicaciones periodísticas, algunos padres de familia señalaron presuntos comportamientos inapropiados hacia tres alumnas, entre ellos miradas, gestos y acercamientos físicos que consideraron incómodos. Las familias acudieron ante la Fiscalía General del Estado de Veracruz para solicitar que se investigaran los hechos. El profesor negó las acusaciones y sostuvo que sus actuaciones tenían una finalidad académica; también afirmó que el conflicto pudo relacionarse con un llamado de atención a algunas estudiantes por ausentarse durante un ensayo escolar.

Caso 2: El director de la Policía Vial de Cuernavaca. No se alcanza a distinguir en qué colonia ocurrió, pero el video muestra una fila de vehículos tocando el claxon y hay niños con uniforme escolar, lo que nos permite suponer que son alrededor de las dos de la tarde.

De pronto aparece un hombre con uniforme de la Policía Vial de Cuernavaca, de tez morena, complexión media, quien en forma enérgica le dice al automovilista que se supone está provocando el caos vial: “Lo voy a molestar que se retire”.

Enseguida se retira unos metros, se acomoda la pistola al tiempo que ordena a otro elemento: “Quítale la placa”.

El ciudadano, ya envalentonado le dice: “Sí, quítamela”. Y luego le pregunta “Es el oficial ¿qué?”.

Ya visiblemente molesto, el uniformado se identifica: “Soy el director de la Policía Vial”, a lo que el hombre contesta: “Sí patrón pero es que estoy en mi colonia… ni un minuto me tardé nada más para hablarle a la Sindi(ca) Pau (Trade).

Ahí termina el video. Hasta ahora se desconoce la identidad del hombre que amenaza con hablarle a la síndica porque un oficial —que resultó ser el director de la corporación, Rigoberto Hernández— le pide que no estorbe con su vehículo.

Algunos portales de Facebook publicaron que “Rigoberto Hernández Cruz actúa de manera prepotente, juega con la pistola que porta buscando amedrentar a los ciudadanos”.

Otro cuestionó si el director de la Policía Vial cuenta con licencia para portación de arma de fuego.

En los comentarios, si bien algunas personas lo calificaron de prepotente, y dijeron que en general los agentes de tránsito son unos “rateros”, otro sector se fue en contra del ciudadano, pues consideran que él se vio más prepotente al sentirse impune por estar “en su colonia”, amenazar con llamarle a una funcionaria del Ayuntamiento, y pedirle su nombre al “oficial” que resultó ser el jefe de la corporación.

3.- El caso del gatito. Estudiantes de la Escuela de Técnicos Laboratoristas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos exhibieron al profesor Ariel “N” por arrojar a un gato de entre cinco y seis meses de edad, desde el tercer piso del edificio 9, durante una clase.

De acuerdo a los testimonios difundidos por los alumnos en redes sociales, tras lo ocurrido dieron aviso a las autoridades de la escuela y cuestionaron la respuesta de la dirección, a la que acusaron de minimizar el hecho y plantear únicamente como solución que hablarían con el docente.

Horas más tarde, la Secretaría de Desarrollo Sustentable que encabeza Alan Dupre, emitió un comunicado que a la letra dice:

Tras la difusión de un video en el que se observa a un docente de la Escuela de Técnicos Laboratoristas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) empujar a un gato por la ventana de un aula, la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de Morelos (PROPAEM) solicitó a la institución un informe detallado sobre los hechos y las medidas implementadas para prevenir y erradicar prácticas que atenten contra el bienestar animal.

Asimismo, inspectores de la PROPAEM acudieron a la institución para localizar al ejemplar y salvaguardar su integridad, así como para recabar información que permita identificar a la persona involucrada. Durante la visita, fueron atendidos por la titular de la Procuraduría de los Derechos Académicos de la UAEM, quien manifestó que la información solicitada será proporcionada a la brevedad.

En cuanto al estado de salud del gato, se informó que un estudiante que presenció el incidente lo resguardó de inmediato y lo trasladó para recibir atención veterinaria. De acuerdo con el reporte médico, el ejemplar no presenta lesiones graves y únicamente tiene un esguince que no compromete su movilidad.

Quien esto escribe reprodujo el boletín en su muro de Facebook y puso: “Díganme anticuado, pero esto se me hace exagerado”.

Y que comienza la “funeada”.

“¿Anticuado? Más bien, ignorante. Estés de acuerdo o no, los animales están protegidos por leyes federales. Ante un derecho, tú opinión es irrelevante”, me dijo Claudia Cruz.

“La violencia contra cualquier ser vivo no debe normalizarse ni heredarse… no debiera asociarse este tema con algo “generacional”, puso Nayeli Campos. “¿Anticuado? ¿Entonces quiere decir que en sus tiempos podían agredir a un animal y nada pasaba?”, agregó otra usuaria.

Y así por el estilo. Ni cuenta se dieron de que la intención era hacer un ejercicio de comunicación. El boletín de la SDS —que termina diciendo que el asunto ya está en la Fiscalía— ya lleva más de 10 mil vistas.

HASTA EL LUNES.