Una cadena de desafortunados acontecimientos

“¡Otra vez Morelos!” dice exaltado el lector de noticias de un canal de televisión con cobertura nacional, y enseguida manda a la nota sobre dos jovencitos que fueron asesinados en la colonia Chula Vista de Cuernavaca, y ¿qué creen? Eran estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), donde hace un par de semanas fue asesinada una joven española que estaba de intercambio en la universidad morelense.

Manejado de esa manera la narrativa es bastante nociva, tanto para nuestra máxima casa de estudios, como para el estado de Morelos en general. Los que alguna vez fuimos corresponsales sabemos que, después de una noticia fuerte, vienen otras de menor importancia pero que alcanzan a entrar según “la venda” el reportero.

Salvo excepciones, los medios nacionales no tienen corresponsales permanentes en Morelos, por lo que “compran” las notas a quien se las ofrezca, y algunos compañeros se ven en la necesidad de aumentarle un poquito a los hechos para que se las paguen.

Por eso es que, a pesar de que no ocurrió dentro de las instalaciones de la UAEM, y que no son de nivel licenciatura sino de Preparatoria, para Ciro Gómez Leyva es noticia que dos alumnos hayan sido asesinados, por lo que pidió hablar con la rectora Viridiana Aydeé León Hernández en su programa de radio.

—Sabemos que es muy injusto señalar a las autoridades de una universidad por el asesinato de unos muchachos que ni estaban en el campus que estaban en una fiesta pero… el número de homicidios de jóvenes de la Universidad o relacionados con la Universidad, es alarmante rectora, seis, siete casos si no me equivoco en un año— dijo el periodista a manera de saludo.

—Es alarmante, es alarmante Ciro— contestó la rectora. Precisamente hoy la Universidad Autónoma de Morelos está de luto, son hechos de violencia que han alcanzado a nuestros integrantes de nuestra comunidad y que nos duele profundamente—.

Raro que la rectora conceda entrevistas. Su silencio ha sido confundido con incapacidad para enfrentar la problemática, pero quizás es parte de la estrategia que le han recomendado sus asesores.

La doctora León ha sido víctima de una desafortunada cadena de hechos muy lamentables y condenables, que tienen como factor común la UAEM.  La primera chica fue asesinada —según las investigaciones de la Fiscalía— por su exnovio, quien se encargó de sacarla del Campus y llevarla hasta una construcción dentro del bosque. El muchacho está bajo proceso penal.

La segunda víctima, Karol, estudiaba la licenciatura en Derecho en la Escuela de Estudios Superiores de Mazatepec (nótese la distancia que hay entre ambos municipios) y había desaparecido el 2 de marzo después de acudir a clases. La Fiscalía informó que el cuerpo presentaba huellas de violencia y la UAEM confirmó públicamente el fallecimiento de su estudiante. Los dos casos, ocurridos con apenas unos días de diferencia, generaron una fuerte movilización de la comunidad universitaria.

El asunto se complicó porque el estudiantado se dividió en tres grandes bloques: el oficial, representado por la Federación de Estudiantes Universitarios de Morelos (FEUM) que encabeza Adriana Guadarrama; la Resistencia Estudiantil, conformada por alumnos que decidieron ocultar su rostro pero que dialogaron con las autoridades universitarias y llegaron a acuerdos. Y un grupo extremista (al grado que se hacen llamar Comandanta Ramona, como la del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional) que a la fecha mantiene en su poder el Auditorio Emiliano Zapata. Varias de sus integrantes no son alumnas de la UAEM.

Luego vino el caso de Michelle Itzayana, de 15 años, alumna del Sistema Universitario de Educación Mixta de la UAEM. Desapareció el 24 de mayo en Yautepec y la Fiscalía activó el Protocolo Alba. El cuerpo de la adolescente fue localizado posteriormente en las inmediaciones de Tepoztlán y la Fiscalía confirmó su identidad el 3 de junio pasado. Es de la que menos información se tiene sobre las circunstancias en que falleció.

Recordemos que esos feminicidios tuvieron como consecuencia que la Universidad entrara en paro de labores que terminó después de que las autoridades se comprometieron a realizar una serie de medidas para buscar que no se repitiera una muerte más.

Y volvió a ocurrir. Con tan mala suerte que, ahora la víctima era una estudiante española que estaba haciendo su pasantía en la UAEM. Ella vivía en Cuernavaca, pero decidió irse a quedar a un campamento a 50 kilómetros de su departamento, y tomó la decisión de salir a fumar mientras hacía una llamada en su celular. La mató un ladronzuelo, drogadicto, conocido por todos en su colonia, pero que nunca había matado a nadie.

Fue el feminicidio que más daño le hizo a la UAEM, mediáticamente hablando. La fiscalía se vio invadida por reporteros con acento español que transmitían desde las afueras de la dependencia, y colegas como Andrés Salas y Oscar Guadarrama fueron contratados por canales de televisión europeos para relatar las incidencias del caso.

La Universidad de Granada, a la que pertenecía Claudia, anunció que retiraría a sus alumnos que estaban de intercambio, y varias instituciones lo harían posteriormente. Ironías de la vida: fue la muerte de Tacoronte quien devolvió la vida mediática al grupo extremista. La foto de mujeres semidesnudas acostadas en la calle frente a cientos de personas que presenciaban un desfile militar recorrió el mundo en cuestión de horas, y enviadas especiales de la madre patria vinieron a entrevistar a las embozadas que viven en el auditorio y que nadie se ha atrevido a desalojar por miedo a la repulsa social.

Y cuando se pensaba que todo volvería a “la normalidad” (para nosotros los morelenses la normalidad es que haya entre dos y cuatro ejecutados diarios), se dio el lamentabilísimo homicidio de los dos menores de la colonia San Antón. Otra vez Morelos, y otra vez la UAEM.

Obviamente, personajes de la política han aprovechado todo esto para emitir sus pronunciamientos culpando al gobierno. Ahora ya no solamente el estatal, sino también el municipal, cuyo alcalde llegó al cargo bajo las siglas del Partido Acción Nacional.

El encargado de la política interna, Edgar Maldonado Ceballos, no se quedó callado, y aprovechó un evento de la iniciativa privada en el Ayuntamiento de Cuernavaca para decir lo siguiente:

“Aquí hay muchos elementos que versan sobre un aspecto de administración pública, de política, en donde una coyuntura después del trabajo que se hace hay una coyuntura que es aprovechada (para) politiquería o aprovechar el momento para decir esto está mal, pero con declaraciones no se construye la paz, con declaraciones no se construye la seguridad, la seguridad se construye todos los días, ejecutando las acciones como las que está haciendo este gobierno, reuniéndonos todos los días en la Mesa de Construcción por la paz”.

Y remató: “Cada uno desde nuestras trincheras debe hacer lo suficientemente necesario para poder impregnar este Morelos y aportar para Morelos, desde cualquier poder, desde cualquier órgano autónomo o institución. Eso es lo que necesita Morelos: servidores públicos responsables y comprometidos con nuestro estado”.

HASTA MAÑANA.