
De pronto comenzaron a aparecer videos en todas las redes sociales cuyo contenido se hizo viral: “trifulca en el estadio Agustín “Coruco” Díaz de Zacatepec durante la final entre América y Chivas”; “juegos pirotécnicos a punto de provocar un incendio”; “la seguridad resultó insuficiente, hubo golpes dentro y fuera de la cancha”.
Algo no cuadraba: la copa “Agustín Alonso” (que es la única capaz de llenar el estadio de Zacatepec), apenas va en 16avos de final; no se anunció ningún partido amistoso entre las leyendas de América y Chivas como ocurrió en los últimos meses del sexenio de Cuauhtémoc Blanco; y el Instituto del Deporte que dirige Juan Felipe Domínguez no había dado a conocer ningún encuentro futbolístico.
Pero la información seguía llegando a raudales, ya no solamente a través de redes sociales, sino también en medios comunicación tradicionales como ESPN y Record:
“La entrada de aficionados a la cancha complicó la situación y extendió el conflicto más allá de los jugadores que habían iniciado la bronca. La falta de condiciones para garantizar la seguridad de los equipos y del público llevó a terminar el compromiso antes del tiempo reglamentario”, decían las notas.
Y había un detalle que lo hacía todavía más noticioso: el partido contó con la participación como árbitro, del silbante que representó a México en la pasada Copa del Mundo.
“César Ramos Palazuelos quedó atrapado en medio del conato de bronca durante el Clásico de la Talacha entre Chivas Impulsora y América Buenavista, disputado este sábado en el Estadio Agustín ‘Coruco’ Díaz de Zacatepec, Morelos”, agregaban.
No había duda, aquello había sido un desastre: no había suficiente seguridad (una pobre mujer que servía como guardia resultó golpeada); Protección Civil del Estado nunca debió haber permitido el uso de juegos pirotécnicos; y no había cuerpos de emergencia para atender personas heridas.
Ahora lo que se requería era deslindar responsabilidades y averiguar quién organizó este partido de futbol en el que se anunciaba al América y a las Chivas, pero que no eran los originales, o más bien, los que juegan en el futbol profesional.
Eso nos llevó a investigar en todas las fuentes, tanto abiertas como gubernamentales, para llegar a las siguientes conclusiones:
A raíz de la eliminación del ascenso y descenso en el futbol mexicano, el fenómeno de “la talacha” ha ido en aumento ante la baja en los salarios del balompié profesional en las divisiones inferiores a la Liga MX, en un fenómeno que ha entrado en un vacío legal en el que el dinero fluye sin fiscalización.
El término “talacha” se utiliza para definir a aquellos futbolistas que reciben una remuneración económica por parte de dueños de equipos a razón de jugar en circuitos fuera del profesionalismo en competencias del llamado futbol llanero o recreativo, en un esquema recurrente y sin una estructura regulada.
“No obstante, detrás del espectáculo pirotécnico previo al encuentro, las nóminas y la pasión del futbol de barrio, se esconde una estructura financiera opaca donde convergen patrocinios gremiales, agrupaciones bajo investigación por crimen organizado y un mercado alimentado por las deficiencias del sistema profesional mexicano”, publicó la revista Proceso a propósito del partido en el Coruco Díaz.
El enfrentamiento bautizado como «La Gran Revancha», la rivalidad entre ambos equipos traía cuentas pendientes desde abril de 2026, cuando Chivas Impulsora eliminó en tanda de penaltis a América Buenavista en las semifinales de la Copa Potosí.
El espectáculo también contó con la participación de la boletera Fanki, la cual se encarga de la venta de entradas en la Liga MX para los partidos como locales del Club América, Santos, Atlas y la selección nacional de futbol en territorio mexicano.
América Buenavista, avecindado en Cuautitlán, Estado de México y con más de 10 años de existencia, expone las delgadas fronteras entre la gestión social, el padrinazgo deportivo y posibles vínculos con la delincuencia organizada.
Sin un dueño visible, el equipo ostenta en su uniforme el patrocinio del Sindicato Único de Trabajadores y Empleados del Comercio, Prestadores de Servicios, Autotransporte, Construcción en General, Similares y Conexos del Estado de México, conocido comúnmente como la Federación Unida 22 de Octubre, organización con fuerte presencia en municipios de la entidad como Chicoloapan, Chalco y Ecatepec.
Dicha organización, la cual ha manifestado públicamente su apoyo a la gestión encabezada por la gobernadora Delfina Gómez, se promociona como un gremio que realiza jornadas comunitarias, entrega de despensas y fomento deportivo.
Sin embargo, diversos reportes periodísticos con base en informes de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) señalan a personajes vinculados al Sindicato 22 de Octubre como presuntos responsables de delitos graves como extorsión, secuestro, cobro de piso, narcomenudeo y despojo violento de inmuebles, así como extracción e intermediación ilícita de agua potable, también conocido como “huachicol del agua”.
Por su parte, Chivas Impulsora, equipo llamado así por la colonia del mismo nombre ubicada en Nezahualcóyotl —cerca de los límites con la alcaldía Gustavo A. Madero de la Ciudad de México—, pero avecindada en Yecapixtla, Morelos, cuenta con un inusual respaldo financiero encabezado por Víctor Hernández, quien figura como el propietario visible del conjunto.
Chivas Impulsora cuenta con el patrocinio en su uniforme de MVA Transporte, empresa de traslados turísticos, ejecutivos y premium, también con sede en el Estado de México, selecciona sus participaciones en torneos a lo largo del año, generando una base de seguidores a su paso por distintas plazas del país.
El Clásico de la Talacha tuvo como principal figura al recién retirado e histórico jugador de Cruz Azul, Julio César “Cata” Domínguez, quien en 2023 fuera exhibido organizando una polémica fiesta infantil de cumpleaños para su hijo con temática de narcotráfico, y quien en esta ocasión defendió los colores de Chivas Impulsora, al igual que Edson Chávez, hijo de Paulo César “Tilón” Chávez y hermano del seleccionado nacional Mateo Chávez, quien milita en el AZ Alkmaar, de Países Bajos.
Una fuente del gobierno estatal nos informó que fue un particular, Marco Antonio Hernández Rodríguez, quien solicitó el uso del estadio. Se lo prestaron a cambio de 100 mil pesos. Otra de las organizadoras resultó ser Magret Duarte, una sonorense ligada al partido Morena, quien vino previamente a Zacatepec a ofrecer una conferencia de prensa.
En esa conferencia de prensa estuvo presente un representante del gobierno municipal de Zacatepec, que preside José Luis Maya. En ese momento se dijo que se tenía todo previsto para que el evento transcurriera sin incidentes. Hoy aseguran que no tuvieron nada que ver.
De los organizadores y del millón de pesos que ofrecieron como premio al equipo ganador, nada se sabe.
Afortunadamente no hubo pérdidas humanas que lamentar y la trifulca —así como el conato de incendio—, no pasó a mayores, pero ojalá les sirva de lección para que a la próxima no anden prestando el estadio tan fácilmente si no demuestran que tienen la capacidad, tanto económica como de logística, para llevar a cabo un evento de tal envergadura.
HASTA MAÑANA.